Skip to content
Abr 20 / Van

El mago egoista

Me encontré con un mago una calurosa tarde de Abril, mientras tomaba el camino que recorria diariamente para llegar a mi casa. Lo primero que me llamó la atención fue su extravagante manera de vestir, su sombrero de copa y sus impecables espejuelos plateados. Los magos no suelen exponerse a que los veamos a plena luz del dia de esa manera, a menos, claro, que lo hagan con algún proposito en específico. De reojo supe inmediato quien era. Quizás me delató el brillo de mi mirada al observarlo, y eso hizo que se acercara a mi.

Disculpandose, me preguntó si sabia como llegar a un sitio cercano, y debido a que yo tambien pasaría por ese lugar, ofrecí caminar con el unas cuantas cuadras e indicarle el camino. No todos los dias se encuentra uno con un mago en la calle y no podría desaprovechar la oportunidad, menos a estas alturas de la vida.

Mientras caminábamos, me explicó sin rodeos que necesitaba de mi ayuda, y que el supo al verme que podía confiar en mi.

– La gente de hoy ha olvidado como observar. ¡Tantos ojos, tanta luz y viven en las sombras como cavernícolas!.
– No es que hayamos olvidado como observar, quizás sea que observamos tanto que olvidamos lo que es realmente importante.
– Ese es el problema con los hombres, se tardan tanto decidiendo lo que es mas importante, que lo que se tardan en atesorarlo.

Me preguntó sobre lo que significa para mi la mortalidad, el amor, la belleza y el temor. Del porque el hombre solía tener la necesidad de tantas cosas, del sufrimiento que solía causarnos la carencia y la soledad. Le causaba mucho desconcierto la manera en la que necesitamos los unos de los otros, y de nuestra costumbre de crear lazos para evitar sentirnos incompletos.

– Los magos siempre estamos solos. No necesitamos la compañía de nadie, a menos de que se nos pegue la gana salir y hablar con alguien. A veces lo hacemos por diversión, otras porque a los magos no nos gusta tener dudas, y salimos a preguntar.

A decir verdad, sentí un poco de lástima por el. ¿De que le servía atravesar galaxias con un chasquido de dedos, si no podía conocer la dicha de sentirse acompañado, de sentir amor?.

– Los magos no necesitamos lo que tu llamas ‘amor’. Nos amamos a nosotros mismos, y nosotros somos lo unico que nos importa.
– Usted tan lejos del hombre y tan cerca de Dios.
– Estamos seguros que alguno de nostros es Dios, pero aun no podemos ponernos de acuerdo quien.

Al llegar al lugar donde nos separariamos, me agradeció la plática y me preguntó sobre la posibilidad de vernos otro día para charlar de nuevo. Acepté.

– Se me hace tarde, y tengo una cita importantísima.
– Pensaba que a los magos nunca se les hacia tarde.
– Solo somos magos, no viajeros del tiempo.

Y desapareció (al igual que todos los magos) sin mencionar su nombre.

One Comment

leave a comment
  1. J / Abr 20 2010

    <3

Leave a Comment