Skip to content
Oct 23 / Van

Vertical

Memoriza mis letras cuando no este cerca.
Aunque mis palabras no se escuchen, o mi voz no alcance.
Róbame el sueño, tuyo ya incluso antes de ti.
Invéntame un suspiro, o regálame uno prefabricado.
Agítame los nervios con tus manos.

Trázame el futuro con el ritmo de tus sonrisas.
Escríbeme una nueva historia con tus labios.

Aunque la eternidad se nos acabe,
Mi corazón ya esta impreso con tu nombre.
Omnisciente, puro y sincero.

Abr 20 / Van

El mago egoista

Me encontré con un mago una calurosa tarde de Abril, mientras tomaba el camino que recorria diariamente para llegar a mi casa. Lo primero que me llamó la atención fue su extravagante manera de vestir, su sombrero de copa y sus impecables espejuelos plateados. Los magos no suelen exponerse a que los veamos a plena luz del dia de esa manera, a menos, claro, que lo hagan con algún proposito en específico. De reojo supe inmediato quien era. Quizás me delató el brillo de mi mirada al observarlo, y eso hizo que se acercara a mi.

Disculpandose, me preguntó si sabia como llegar a un sitio cercano, y debido a que yo tambien pasaría por ese lugar, ofrecí caminar con el unas cuantas cuadras e indicarle el camino. No todos los dias se encuentra uno con un mago en la calle y no podría desaprovechar la oportunidad, menos a estas alturas de la vida.

Mientras caminábamos, me explicó sin rodeos que necesitaba de mi ayuda, y que el supo al verme que podía confiar en mi.

– La gente de hoy ha olvidado como observar. ¡Tantos ojos, tanta luz y viven en las sombras como cavernícolas!.
– No es que hayamos olvidado como observar, quizás sea que observamos tanto que olvidamos lo que es realmente importante.
– Ese es el problema con los hombres, se tardan tanto decidiendo lo que es mas importante, que lo que se tardan en atesorarlo.

Me preguntó sobre lo que significa para mi la mortalidad, el amor, la belleza y el temor. Del porque el hombre solía tener la necesidad de tantas cosas, del sufrimiento que solía causarnos la carencia y la soledad. Le causaba mucho desconcierto la manera en la que necesitamos los unos de los otros, y de nuestra costumbre de crear lazos para evitar sentirnos incompletos.

– Los magos siempre estamos solos. No necesitamos la compañía de nadie, a menos de que se nos pegue la gana salir y hablar con alguien. A veces lo hacemos por diversión, otras porque a los magos no nos gusta tener dudas, y salimos a preguntar.

A decir verdad, sentí un poco de lástima por el. ¿De que le servía atravesar galaxias con un chasquido de dedos, si no podía conocer la dicha de sentirse acompañado, de sentir amor?.

– Los magos no necesitamos lo que tu llamas ‘amor’. Nos amamos a nosotros mismos, y nosotros somos lo unico que nos importa.
– Usted tan lejos del hombre y tan cerca de Dios.
– Estamos seguros que alguno de nostros es Dios, pero aun no podemos ponernos de acuerdo quien.

Al llegar al lugar donde nos separariamos, me agradeció la plática y me preguntó sobre la posibilidad de vernos otro día para charlar de nuevo. Acepté.

– Se me hace tarde, y tengo una cita importantísima.
– Pensaba que a los magos nunca se les hacia tarde.
– Solo somos magos, no viajeros del tiempo.

Y desapareció (al igual que todos los magos) sin mencionar su nombre.

Ene 17 / Van

Biblioteca Digital de Babel

Dice Borges:

El universo (que otros llaman la Biblioteca) se componte de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente. …

La Biblioteca de Babel, desde el punto de vista del autor,  es una biblioteca enorme de libros finitos, en cuyos tomos se puede encontrar cualquier libro (se hubiese o no escrito alguna vez), por ejemplo:

… la historia minuciosa del porvenir, las autobiografías de los arcángeles, el catálogo fiel de la Biblioteca, miles y miles de catálogos falsos, la demostración de la falacia de esos catálogos, la demostración de la falacia del catálogo verdadero, el evangelio gnóstico de Basilides, el comentario de ese evangelio, el comentario del comentario de ese evangelio, la relación verídica de tu muerte, la versión de cada libro a todas las lenguas, las interpolaciones de cada libro en todos los libros, el tratado que Beda pudo escribir (y no escribió) sobre la mitología de los sajones, los libros perdidos de Tácito.

Cautivado por este cuento, y en vista que necesito generar portafolio de código “libre” para demostrar mis conocimientos en PHP, se me vino a la cabeza la idea de simular (en forma de algoritmo y siguiendo todas las reglas planteadas por Borges) dicha biblioteca.

¿Que pasaría si encontraras un libro al azar y abrieras sus hojas?

Baja un ejemplar (completamente único y gratuito) de la Biblioteca Digital de Babel desde aqui. El código fuente, para quien le interese, se encuentra aca.

Quizás la mayoría de los ejemplares no tengan coherencia alguna, pero entre miles de posibilidades de obtener una importante revelación, ¿quien podría negarse a intentarlo?.

Nov 26 / Van

El suicida y la adivina.

Me acerqué a la anciana que estaba sentada en el mercado. Se encontraba sentada en el piso, sobre un pequeño tapete donde acomodaba ropa y algunos instrumentos.

Vengo a que me lea la suerte, Señora Milán.- dije inclinándome hacia ella.

Era bien sabido que no podía escuchar muy bien, y que le costaba trabajo entender algunas frases. La anciana gruño y dijo unas cuantas palabras entre para si que no pude entender, e hizo señas para que me sentara en el tapete frente a ella. Una vez en el piso me dijo con un acento claramente extranjero:

¿Samuel, que es lo quieres saber?

Un sudor frío recorrió mi cuerpo. Era la primera vez que visitaba a la anciana, y no había forma de que ella supiera mi nombre.

Quiero que me diga cuando, donde y como moriré.

Pareció pensarlo un poco, movió un poco la cabeza, y dijo:

No es algo que la gente pregunte muy a menudo, ni algo que sea conveniente saber. Para mi, no hay ningún problema en decírtelo. Me da igual. Pero para ti, podría  causarte un trauma terrible e irreversible. Nunca me equivoco, y lo que sea que te diga, será imposible de evitar. ¿Realmente estas seguro?.

Volví a titubear un poco y trague saliva. No tenía miedo a lo que me fuera a decir, pero me era casi imposible mantenerme calmado. Había viajado mucho para llegar hasta allí, y no quería que aquella visita fuera en vano.

Si señora, estoy consciente de las consecuencias. Le pido que me diga cuanto detalle logre saber, entre mas, mejor. Es algo de vital importancia para mi.

La anciana pareció gruñir y soltó un par de frases en una lengua extraña. Estoy seguro que de haberla podido entender, me hubiera dicho algo parecido a “Es tu problema”. Después, me pidió que le diera las manos y las apretó con fuerza. Con los ojos cerrados, alzo la cabeza hacia el cielo mientras yo la observaba. Permanecimos así unos cuantos minutos, inmóviles como estatuas, en medio de toda la gente. Sus manos me transmitían un frío espantoso. Incluso podría haber jurado que quien me estaba sujetando era un muerto.

Cuando bajó la cabeza, abrió los ojos y me dijo:

Siento dudas en ti. Veo dolor, angustia. Tus caminos están torcidos, y ahora miras hacia lugares que sabes no te llevan a ninguna parte. Estas solo. No tienes a nadie que te aconseje ni que te guíe. Tomas tus decisiones basadas en tu propia intuición, y estas acostumbrado a equivocarte. Pero tus equivocaciones, se han ido acumulando, y te pesan. Te pesan tanto que no podrás cargarlas durante mucho tiempo. Te devorarán por completo. Tu fecha de muerte, es mas pronto de lo que creía, y algo que tu ya debes de saber muy bien. Hoy, morirás asesinado por tus propias culpas. Hoy, tu alma no podrá soportar el peso de tus equivocaciones. Hoy  cometerás suicidio y morirás. Solo.

Su mirada penetro en mis pupilas, con cada palabra que decía, sentía como si una aguja penetrara mi corazón. Ella estaba en lo correcto, ella sabia lo que pensaba y lo que planeaba hacer. Hasta ese momento, había cargado mucho odio hacia mi persona, había muchas cosas de las que me arrepentía, y sabía exactamente como terminar con aquel dolor.

Después de esas palabras, el frío de sus manos pareció recorrer el resto de mi cuerpo, causándome un gran dolor. Por un momento me hizo olvidar toda la frustración que venía cargando. Ese frío que me hacia sentir una aberración insana hacia ella, que me hacia desear que me soltara, deseaba alejarme lo mas pronto posible, y salir corriendo.

Sus manos me liberaron y sentí como el calor poco a poco volvía a recorrer mi cuerpo. Dejé un billete en la lata que estaba junto a ella, y me levanté sin decirle una sola palabra. Aun sentía frío.

Entré al carro, y llegué a  mi casa lo mas rápido que pude. Comencé a hacer los preparativos según el plan que había imaginado desde hace poco menos de dos semanas. Estaba decidido desde un principio lo que debía hacerse. Miles de pensamientos rodeaban mi mente. Y el ultimo de ellos era el miedo.

Sin embargo, y a pesar de que había planeado morir aquel día, me fue inevitable recordar la mirada fría y perdida de la vieja, y de sus manos sujetándome con fuerza. Sentí una repugnancia terrible hacia ella, y hacia sus palabras, e incluso, por momentos, volvía a sentir el frío que me provocaba al sujetarme.

Las personas que me hablaron de ella, quienes me la recomendaron, me habían dicho que nunca se equivocaba. Incluso ella misma lo afirmaba con plena confianza. Me contaron que había resuelto varios asesinatos con la ayuda de la policía hace algunos años. Era la adivina perfecta, con un registro perfecto, daba instrucciones precisas de como sucederían las cosas, sin dejar espacio para la interpretación del oyente.

Pero, pese a que ella afirmaba predecir la verdad, y nunca equivocarse, en realidad quien tenia el control de lo que pasaría era yo. Yo controlaba mi futuro y mi muerte. Podría demostrarle a la anciana que podía equivocarse, que no era mucho menos perfecta que yo. Podia tomar las riendas de mi futuro, y decidir que es lo que pasaría. Solo yo.

Me amarré la soga al cuello, y ante la mirada atónita de mi gato, cerré los ojos.

Solo veía el rostro de la vieja repitiéndome mi muerte inevitable. Diciéndome que mi vida era terrible, caótica, incorregible. Pensé en los errores que me atormentaban y en lo mucho que había deseado que todo terminara. Pero no podía, no tuve fuerzas para saltar. Algo que hasta el momento no he podido describir, me lo impedía.

Con cuidado, me quité la soga del cuello, y me tiré al piso llorando, como un niño pequeño, hasta quedarme dormido.

No tenía idea de lo que había hecho. Sin saberlo, había desobedecido las ordenes del mismo destino, y roto las reglas de lo que se había tenido dictado para mi desde antes de que hubiera nacido.

Allí dormido, era incapaz de imaginarme las consecuencias que estaba a punto de desatar, ignorante de lo que estaba a punto de vivir a continuación. Cometí un error, el mas grave de todos, y fuerzas que esta mas allá de cualquier hombre me harían reponerlo a toda costa.

Esta vez, no sería perdonado.